Impresión 3D Barcelona: Aplicaciones básicas

La impresión 3D está de moda. Todo el mundo habla de ella, quizá sin conocer el estado actual de esta tecnología. En la mayoría de los casos, la gente sigue pensando en ruidosos equipos de sobremesa, capaces únicamente de producir pequeñas piezas de colores chillones, como una curiosidad más.

Sin embargo, el mundo de la impresión en 3D está evolucionando a una velocidad de vértigo, y las aplicaciones actuales comienzan a ocupar su posición en un nuevo mercado, cada vez más variado y exigente.

Las diferentes tecnologías de impresión disponibles (deposición directa, sinterizado…) consiguen resoluciones de décimas de milímetro, produciendo piezas y superficies complejas que no pueden fabricarse con técnicas tradicionales como el estampado o la inyección plástica.

Dada la gran variedad de materiales disponibles en la actualidad (desde el plástico de color hasta el metal, pasando por materiales similares a la madera), es fácil encontrar el proceso adecuado para un producto concreto. Además, estas piezas se pueden acabar mediante pulidos y pintados, según los requerimientos del cliente.

En ocasiones, una pequeña serie impresa en 3D puede evitar todo el proceso de industrialización para fabricar una tirada pequeña (incluso de una única pieza) de un determinado producto o componente, si su ámbito de aplicación es muy especializado (por ejemplo, prótesis creadas a partir de un escáner 3D).

Así, muchas empresas recurren a la impresión en 3D para la preparación de primeras muestras, ya sea para realizar primeras pruebas (visuales, de montaje, ensayos de ergonomía) como para la preparación de prototipos parcialmente funcionales para demostraciones.

En otros casos, estas primeras piezas se utilizarán también como referencia para la creación de utillajes de cara a la producción en serie, como es el caso de los moldes de silicona para inyección de plásticos (poliuretanos) a baja presión.

Hay otras disciplinas más artesanales (joyería, decoración, diseño industrial) que se aprovechan de la impresión 3D para producir pequeñas series de productos o partes de estos, sin la necesidad de recurrir a grandes inversiones en moldes y utillajes.

Como inconveniente, la inversión inicial en estos equipos de impresión 3D es elevada, por lo que es habitual recurrir a empresas especializadas. Cada vez es más frecuente encontrar este tipo de empresas (sobre todo en ciudades grandes, como Barcelona, donde el volumen de negocio justifica su implantación), que suelen disponer de recursos para el diseño y la elección de la tecnología de impresión más adecuada.



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