La revolución de la impresión 3D

La tecnología de impresión 3D ha sido una de las mayores revoluciones industriales desde principios de siglo. No hace falta mirar muy atrás para recordar el revuelo que causaron los primeros modelos y la subsiguiente competición que surgió para acelerar los procesos de impresión, mejorar la precisión de los objetos generados, adaptarse a nuevos materiales, obtener una calidad apta para uso industrial y reducir las dimensiones de los aparatos.

Hoy en día la impresión 3D ha alcanzado un nivel tecnológico impresionante. Además, cuenta con toda una serie de características que atestiguan su carácter revolucionario.

En primer lugar, la impresión 3D permite que las ideas salgan del plano conceptual y se conviertan en una realidad en menos tiempo. A la par mitiga los riesgos derivados del desarrollo de un prototipo, incluidos los costes, los cuales se ven muy reducidos al emplear este tipo de impresoras.

Por otro lado las máquinas cubren un sinnúmero de nichos. Su versatilidad se manifiesta en la cantidad de aplicaciones conocidas. Las impresoras 3D se usan en sectores tan dispares como la creación de prótesis óseas o la confitería de alto standing. Los profesionales de estos y otros gremios no son los únicos beneficiados?

Uno de los aspectos más llamativos de las impresoras 3D es que han reducido su tamaño y coste de adquisición de forma exponencial de forma que ahora están disponibles para el común de los ciudadanos. Estos permite que podamos crear nuestros propios modelos 3D en casa o que imprimamos los archivos de otros usuarios. Tazas, juguetes, piezas de recambio? Las posibilidades son prácticamente infinitas. Por supuesto, estos modelos caseros hacen gala de unas especificaciones básicas que nada tienen que ver con las máquinas industriales.

Las impresoras 3D cuentan también con soluciones tecnológicas innovadoras. Uno de los grandes problemas del maquinado en masa es la creación de esquinas, perforaciones anguladas y oquedades paralelepipédicas. Las impresoras 3D diluyen estas dificultades. Otra de las ventajas es el bajo impacto económico del descarte en caso de detección de un error inasumible en medio del proceso de impresión.

Así pues, la impresión 3D se impone como una solución deseable en todas aquellas aplicaciones en las que la complejidad de la pieza a crear recomiende su uso. La integridad estructural del ítem también es un punto a considerar, hoy en día existen impresoras tridimensionales capaces de operar con resinas, cerámicas o metales, siendo este último material el más resistente.

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